
La historia detrás de Hey Jude, uno de los grandes himnos de The Beatles, cumple 57 años y sigue emocionando a generaciones enteras. Compuesta por Paul McCartney en 1968, esta balada se convirtió rápidamente en un símbolo de la beatlemanía y en una de las canciones más icónicas de todos los tiempos. Con su melodía sencilla y mensaje esperanzador, el tema ha sido tarareado millones de veces y continúa ocupando un lugar privilegiado en la memoria colectiva.
Lo que muchos desconocen es que la canción nació como un gesto de consuelo hacia Julian Lennon, el hijo de John, tras el divorcio de sus padres. McCartney, mientras conducía, comenzó a improvisar lo que inicialmente llamó Hey Jules, con la intención de transmitirle ánimo y acompañamiento al pequeño. Sin embargo, más tarde el título cambiaría a Hey Jude por su fuerza y sonoridad. El propio Paul relató que el mensaje era claro: transformar un momento triste en algo mejor, con esperanza en el futuro.
Cuando presentó el tema a John Lennon, este interpretó que también podía estar dirigido a él y a su relación con Yoko Ono, lo que terminó de afianzar la conexión emocional que la canción provocaba incluso dentro de la banda. La grabación comenzó el 29 de julio de 1968 y pronto el sencillo, de más de siete minutos de duración, se convirtió en todo un fenómeno. A pesar de ser más largo de lo habitual para la radio, Hey Jude alcanzó el número uno en Estados Unidos, donde permaneció durante nueve semanas consecutivas, estableciendo un récord para la época.
Con cerca de ocho millones de copias vendidas, la canción trascendió la discografía de los Beatles para convertirse en un himno cultural. Desde estadios de fútbol en el Reino Unido hasta la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres en 2012, su famoso “na-na-na-na” ha unido voces de todas partes del mundo. Más de medio siglo después, Hey Jude sigue siendo un recordatorio de cómo la música puede sanar, acompañar y convertirse en parte de la historia de millones de personas.