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Festividad silenciosa por la Virgen de Caacupé

Con las restricciones que implican la Fase 0 por la pandemia del COVID-19, desde las 18:00 horas de este lunes las calles de Caacupé se hallan totalmente vacías. Nadie puede acercarse a 300 metros a la redonda de la Basílica. La Policía Nacional resalta comportamiento consciente de la ciudadanía.

“La ciudad en sí está vacía. La gente creo que entendió la situación y no se acercó hasta la Basílica. De todos modos, nosotros estamos en los puntos principales de acceso, por si las personas quieran ingresar hasta el lugar”, destacó el comisario Juan Blanco, Jefe de Policía del Departamento de Cordillera, en diálogo con La Unión.

Aseveró que la gente extraña bastante esos días donde había mucha asistencia, especialmente los comerciantes locales como chiperos y de otros rubros, pero que deben entender que “estamos pasando un momento muy delicado”, en referencia a la pandemia del COVID-19 y su alza de contagios registrado en nuestro país en las últimas semanas.

El Decreto 4330 estipuló inicialmente una cuarentena total en Caacupé entre el 4 y el 8 de diciembre, pero finalmente se aplicó solo para los días el 6, 7 y 8 de diciembre hasta el mediodía, por pedido de los comerciantes locales.

La celebración de Caacupé se celebran de forma virtual y a distancia a raíz de la pandemia del coronavirus, especialmente debido a que en las últimas semanas se ha registrado un aumento de casos a nivel nacional. La decisión fue tomada por el Poder Ejecutivo por recomendación del Ministerio de Salud, de modo a evitar aglomeraciones y movimiento de personas a Cordillera.

La fiesta de la Virgen de Caacupé se hace este año de forma virtual y a distancia a raíz de la pandemia del coronavirus, especialmente debido a que en las últimas semanas se ha registrado un aumento de casos a nivel nacional. La decisión fue tomada por el Poder Ejecutivo por recomendación del Ministerio de Salud, de modo a evitar aglomeraciones y movimiento de personas en Cordillera.

Además de la fase cero impuesta en la capital cordillerana, se estableció que las celebraciones litúrgicas se realizan a puertas cerradas, de manera a prohibir el ingreso de peregrinos a la Basílica.

La única vez que el Gobierno suspendió oficialmente la celebración en honor a la Virgen de Caacupé fue en 1918, durante la pandemia de la gripe española.

Fuente: La Unión